domingo, 30 de septiembre de 2012

No hay mucho que contar

sábado, 8 de septiembre de 2012

De placeres confesados que debieran ser inconfesables... II

36 años y a veces, tan cansada y asqueada...


No he considerado nunca el respeto  como ejercicio de la paciencia. Así que, no puedo decir que, el que a veces me tiemble la paciencia, lo sienta como que pierdo el respeto. 
Tampoco me creo a los abanderados de la sinceridad que usan esa bandera para funcionar como apisonadoras de  los demás. Me da la impresión de que, a veces, regurgitan sus pensamientos y los escupen a modo de exorcismo, sin siquiera escuchar aquello de lo que opinan... es una impresión mía, nada más... que me pareciera que ni saben de qué dan su parecer, porque les preocupa más hacerse foco de discusión.


Tan cansada y asqueada...


"Si a los 20 no eres rebelde... a los 30 estarás muerta" me decía un profesor calmando mi culpa de protestona, el pobre, que tanto me aguantó... Asignatura de Derecho Laboral... había mucha miga que discutir, y por lo que se ve, el pan crece por mucho que se amase... siempre la misma o más miga, siempre la corteza igual de dura o más para los mismos.


Tan cansada y asqueada...
Cómo quema a veces la luz que entra a través de la lupa con la que te observan, sí? Escondidos... y no se dieron cuenta de que, colocaron el cristal con el que te miran en el ángulo que enfoca un haz directo en un punto exacto sobre ti... puede que no los veas observarte, pero sientes el fuego empezar a arder... te están quemando, y si a ellos no los ves... tu herida sí.


Tan cansada y asqueada...

Ver. Oír. Callar. Aprende de lo que veas y escuches. Procura no olvidarlo. Tal vez te sirva para acurrucarte en posición fetal frente a lupas y apisonadoras y los años que pasan de los 20.



Fotos de una microvisita a una microexposición en una microgalería realizada con una macroamiga hace lo que ya me parece macrotiempo en el macromadrid.

lunes, 3 de septiembre de 2012

El peso de las cosas, de las imágenes, de lo que fue

Emoción:
Etimológicamente, el término emoción viene del latín emotĭo, que significa "movimiento o impulso", "aquello que te mueve hacia".
En psicología se define como aquel sentimiento o percepción de los elementos y relaciones de la realidad o la imaginación, que se expresa físicamente mediante alguna función fisiológica como reacciones faciales o pulso cardíaco, e incluye reacciones de conducta como la agresividad, el llanto.
(de la wiki, apartado Etimología)

Abrí un cajón en la casa de mi madre, buscando una cosa que no recuerdo qué era ni si acabé por encontrar. Mi mano tropezó con ella y al roce, como un flashback, la habitación se transformó en otra, una que había en la antigua casa donde vivíamos. Una salita donde a mí me gustaba estar sola, de día, con la puerta semicerrada, escondida sin esconderme, con el miedo de perderme para siempre y que no me encontraran, ilusionándome falsamente, "estoy sola" a la vez que sabía que mi madre tenía un ojo y una oreja pendiente de la puerta entreabierta y el ruido de mis manos toqueteándolo todo, "estoy sola... pero estoy tranquila porque en realidad, se trata de que me dejan estar sola" (no es lo mismo).


Mueble color cerezo. Puertas bajas correderas. Abrirlas se transformaba en llegar a cosas, cosas que me enseñaban cómo era todo cuando yo no estaba. Y un objeto mágico. El de la foto. Como vehículo. Veo imágenes en un papel, papel en blanco y negro. Y esto que toco con mis manos, era lo que tocaba quien hacía que esas imágenes en blanco y negro me mostraran ahora cómo era todo cuando yo no estaba. Vehículo. Herramienta. Puerta... vínculo.

Regreso a la casa actual, donde vive mi madre... la tengo en mis manos y después del "viaje"... pienso en cómo varió su peso y su tamaño en mis manos de ahora. La huelo. La acerco más a mí. La alejo y enredo con los pocos botones que tiene. Le falta la bombilla del flash, posiblemente no la pueda arreglar. Pero no me importa... porque no es su utilidad lo que hace que la quiera llevar conmigo.
Pido permiso y parece que mi madre, al verme delante de ella, de pie, con la cámara en la mano... también haya visto esa puerta entreabierta de la salita de nuestra antigua casa, y me escuche toquetear y me escuche en el silencio de creerme sola pero segura de no estarlo... Claro que sí, me dice.

Añorar:
  1. tr. e intr. Recordar con pena la ausencia, privación o pérdida de una persona o cosa muy querida:
    añora los viejos tiempos.  (definición WordReference)