martes, 28 de agosto de 2012

Lectura: Una vez en Europa

"Una vez en Europa", de John Berger, es la segunda entrega de una trilogía escrita. "De sus fatigas: Puerca tierra" es la primera y "Lila y Flag" la tercera. Títulos que quedaron ahí, escondidos pero grabados en mi memoria, con la etiqueta de "quiero leerlos". Y un día, me llegaron como parte de un regalo, la segunda y tercera entrega... Cuando abrí la caja, estaban casi arriba, pero fueron los primeros que vi... mis ojillos ilusionados con tanto libro nuevo que leer por delante, se fijaron en ellos y recordé el día en que escuché hablar de su historia y se me hicieron deseo. Las coincidencias, las casualidades... yo qué sé, que quien me los regaló pensó que me gustarían y de hecho, fue por ellos por los que principalmente me preguntó cuando llamé para dar las gracias por el detallazo... y reímos por este momento "los planetas se alinean y tal" jajaja

"Una vez en Europa" (también los demás, pero ya hablamos de ellos cuando los lea) es un libro que consta de cinco relatos, cinco historias de amor, cinco diferentes, no unidas ni enlazadas entre sí. Normalmente, el inicio de un libro es decisivo, sí? Pero también es verdad, que cuando los lees, te das cuenta de que las páginas no se rellenan con palabras porque sí... esas palabras tienen dinámica... y se representa un ritmo de escritura. Al estar compuesto de historias con principio y fin, cada una de ellas, finales abiertos siempre... estás en un constante viaje de subida y mantenimiento y... o no y... son micro sensaciones que se van quedando en poso, al viajar de una a otra, pese a ser independientes y pese a tener cada una su propio movimiento de historia particular. Desde mi experiencia, con esto logra tomarte poco a poco, te engaña, crees que no has entrado en el juego, en la dinámica... y a medida que el libro avanza, caminas como él quiere que camines, lo que te sonaba raro se te hace cercano, los ambientes y el tipo de personajes ya se han metido en ti.

"Una vez en Europa" narra historias cortas de personas que viven en zonas rurales, en momentos en los que esas zonas empezaban a tener la competencia de las ciudades y de lo industrial, campos en los que pocos querían quedarse, de donde salían muchos de los que ocupaban las fábricas en lugar de los pastos, contada para aquellos que sí quedaron. Actualmente, sería más fácil que pasara que nos sintiéramos identificados con el otro sector, el que se va... pero no, Berger hace que, sin darte cuenta sepas cómo huelen prados que nunca has visitado, cómo se siente en la piel un colchón hecho de paja, cómo se llenan los ojos de los colores de las flores según la época del año... aunque nada de esto lo hayas hecho en tu vida cotidiana... se transforma en un contarte que parecen tus recuerdos... y... pues así es que entraste, así es que llegas al final de un todo que no te sonaba de nada, con el cuerpo hecho para vivir como ellos, para desearlo, para comprenderlo, para recordarlo como propio... Es un juego de identificaciones, pero también un juego de regresos, de esencias... Una oda al aroma de la libertad, a tomarte la cara y mostrarte qué pudo ser que pasara que no vimos y nos atrapó quitándonos lo básico, y hacerte querer volver atrás... si se pudiera...

"Si se pudiera dar un nombre a todo lo que sucede, sobrarían las historias. Tal y como son aquí las cosas, la vida suele superar a nuestro vocabulario. Falta una palabra y entonces hay que relatar una historia..." 
Foto cedida por Kez
"En Peniel, las galaxias son visibles como nunca lo son en la llanura. Su silencio hace hablar a la gente, más que el alcohol."

"Quienes crean que no existe el mal y que el mundo fue hecho bueno deberían salir esta noche a los campos"

Nota: Nunca uso fotos que no hiciera yo, pero en esta ocasión transgredo la norma. Coincidió que terminara la lectura del libro, y estuviera en esa fase digestión que ya comenté alguna vez... con que un amigo publicara esta foto y ahí estaba, justo lo que necesitaba, justo "Una vez en Europa" en imagen. En archivos antiguos tenía algunas parecidas, de hecho ya salió algo en una entrada dedicada a Unamuno... pero no me convencían, no tenían "eso" que ya era especial en la de Kez, el verla y que fuera "esta es!", así que, pedí permiso y  se me concedió... De manera que, muchísimas gracias, muchísimas... (hubiera dejado el post sin foto si no me la dejas :-) y sabe rico romper las reglas, incluso las autoimpuestas).

Nota2.- No puedo dejar pasar el hecho de que esta entrada se compone con cositas grandes que me vienen de gente que me importa. Ese pequeño detalle que hace que algo se haga especial para una, y que dejan chica la palabra "Gracias".


jueves, 23 de agosto de 2012

¿Me sigues o me pisas?

Siempre que camino por la playa, pienso en las huellas que quedan en el suelo... me gusta jugar a pisar justo sobre ellas, o a hacer que las sigo y ver hasta dónde me llevan... Un día de playa, al regreso, con el Sol sin ganas de saturar tanto las fotos, se me ocurrió jugar con mis huellas... con cómo las hago y cómo quedan o no... ¿Juegas conmigo a seguirme o a pisar sobre mis pinrelillos? ;-)



















sábado, 18 de agosto de 2012

Como una notita lanzada al mar

Música que te lleva a pensar en alguien.

Imágenes que te recuerdan a alguien.

Lecturas que te hacen acordarte de alguien.

Si todo lo que somos es oídos, ojos, e incluso tacto, sabor y nariz... que nos lleva a recordar o pensar en alguna persona con quien compartimos alguna experiencia en alguno de los sentidos... ¿será quizás una señal de que lo que se es, se es en relación con otro? ¿Encuentras algo, una canción, un libro, una foto, una película, un roce en tu mano... que sea sólo tuyo, que no utilice una mínima referencia de o hacia otro?

Es una curiosidad... se me ocurre... ¿me cuentas?


No añado ni foto ni vídeo ni letras de ningún libro... no te toco ni te dejo olerme... pesar lo menos posible en ti para que me cuentes.

jueves, 16 de agosto de 2012

Lectura: Nada

"Nada" es título. Y "Nada" viene llenito. 

Mi madre se medio enfadó conmigo porque se lo dejé para leer. A veces, mientras lo leía, levantaba la vista de las páginas y me miraba haciendo "un no y un sí" con la cabeza, de esos gestos que lo dicen todo y piensas "la he cagao a base de bien". Esto es así de siempre "Lees cosas muy raras" jijiji si hace caso de algo que le recomiendo. "Creo que está bien escrito... pero no entiendo nada de lo que dices" jaajajaja si le enseñaba algo que hubiera redactado. "Todo lo que te gusta es complicado" jijijiji en temas generales.

"Nada" es un libro que yo veo fácil. Es un cuento con moraleja, como las fábulas, pero del presente. Al lobo de Caperucita, en la versión que yo conocí, el leñador le abría la barriga y se la llenaba de piedras y luego, lo lanzaba a un pozo. 
En "Nada" hay imágenes truculentas también. Y es parte de la historia, ha de hacerse cada vez más grande, y cada vez más grande es cada vez más fuerte, y ha de ser así, es la dinámica que precisa para la posterior moraleja. Es lo que te mete en la acción, es lo que lleva a tu estómago a ir viviendo junto con los personajes, porque si no fuera así, luego no sentiríamos el vacío.

Lo que más me sorprendió de la "crítica" de mi madre... es que en lo escandoloso, no se refería tanto a lo crudas de algunas situaciones... sino al hecho en sí de que no pasaran todos de la trama, ignorando a una voz que en libro es clave, como una conciencia que te susurra o grita al oído.

El libro estuvo censurado en muchos países. Cuestionado desde antes de su edición. No parecía conveniente, no sé si el tema que trata o la forma en que lo hace.

Los personajes son jóvenes adolescentes. Todos los que por aquí nos juntamos, hemos sido adolescentes (jóvenes aún y lo que nos queda!) y seguro, que todos hemos tenido pensamientos similares... y algunos más que otros, nos hemos perdido en esos pensamientos y en esas sensaciones. No estoy segura de ello, pero quizás, pienso, hay silencios en determinados momentos, que son más violentos que unas palabras... hacen más daño.

Enreo tonto que no es nada con la camarita
"Nada" de Janne Teller.

"Nada importa.
Hace mucho que lo sé.
Así que no merece la pena hacer nada.
Eso acabo de descubrirlo."
Fragmento

domingo, 12 de agosto de 2012

viernes, 10 de agosto de 2012

Sin titular.

En la casa en la que vivía de pequeña siempre hubo gatos. Gatosgatos, de los que transitan libres por las azoteas y no tienen más amo que su estómago, allí saben que tienen comida, allí acuden...

Siempre quise un perro como amigo pero no había manera de convencer a mi madre. Así que disfrutaba de los canes de otros.

Cuando salí de casa para estudiar fuera, una de las cosas que llevaba en el coco era precisamente encontrar un amigo. Me avisó el novio de mi compañera de piso de una camada que acababa de nacer y allí que acudí. El hombre miraba a los cachorros, del derecho y del revés... "mira qué bonita hembra, mira qué pelaje, mira qué... mira qué..." pero uno de los cachorritos, ya se había acercado a mí nada más aparecer, tan chiquito, una bolita de pelo que me olisqueaba y me lamía y me hacía de todo si atendía al hombre y al resto de sus hermanos. Aún era pronto  para el destete, así que ahí quedó la cosa.
Ya listos para poder separarse de su madre, regresé y un cachorrito igual bolita de pelo pero más suelto en sus movimientos corrió hacia mí, me rechupeteó, me subía como podía a las piernas, ... el hombre se reía, "Es el mismo que no te dejaba la otra vez!"... de manera, que cuando me preguntó "Qué? cuál vas a querer? cuál eliges?"... la respuesta estaba clara y además sencilla, porque yo no hubiera sabido ni podido elegir... lo había hecho ya el cuatropatitas por mí.

Esto que se ve de una manera tan romántica, a medida que pasa el tiempo, podría relacionarse con lo que fue su carácter, con lo que ya desde el primer día era su carácter. Ulmo era un amigo, un compañero de tú a tú, con todo lo que eso implica. No todo es fácil con los amigos, lo que pasa es que cuando se trata de un perro, los "entendidos" te dicen que has de marcar diferencias. Posiblemente, él no lo hizo, porque estoy convencida de que Ulmo era más inteligente que yo. Él estaba en lado que se suponía la evolución me habría de colocar a mí.

Hay miles de fotos de él, el BradPit de los perros, como le llamaba un amigo, Ulmo era guapo, guapo de doler tanta guapura. Pero si hay una en la que le veo,... nos veo... es la que pongo y comparto aquí, no suelo salir en las fotos, soy un fantasma de mi propia vida, pero me alegro tanto de que hubiera ese ojo que nos miró desde fuera y nos plasmó...

Ulmo y yo, sentados, juntos, en silencio, sólo la compañía mutua.

No sé si muchos leeréis hasta aquí... hay quienes dicen que la enfermedad son virus, bacterias, elementos externos que nos invaden. El otro día lo pasé entero vomitando, con el estómago literalmente colgado del diafragma. No tenía nada malo. Sólo pena y añoranza. El recuerdo de Ulmo vino en la noche y me perdí en el vacío que se hace cuando echas de menos. No hay enfermedad, pero sí hay síntomas, y los síntomas nacen de mí.

Los Chiquitajus pedían tener un compañero en casa, un ser al que cuidar. Y yo, ego, no he superado... sólo hay un perro al que quiero (de querer, amar en lo intrínseco... querer los quiero a todos, de la misma manera que se quiere a todas las personas pero hay quienes forman parte de ti) y él no puede estar. Así que, gato. Y Ozzy está con nosotros. Ozzy gatoperro, Ozzy nada arisco, nada independiente... Ozzy gato cariñoso, Ozzy que acude a su nombre, Ozzy que echa de menos si no estás con él 24 horas al día. Ozzy gato. Como de Ulmo me decían los veterinarios que era perro con complejo de humano, como Ulmo me decían tenía el rol de poseedor de mí y no a la inversa. Y ésa es mi mano con los compis que encuentro. Perros que no son perros, gatos que no son gatos... y yo que nusé lo que soy. Vaya panda.

Pd.- Foto digital de una analógica.

martes, 7 de agosto de 2012

Lectura: "No y yo"

Cuando se pasean los ojos por los estantes de las librerías, cuando no buscas nada concreto y te dejas a que los títulos te busquen a ti, pues es posible... que finalmente, en ese encuentro pese la personalidad propia, sí? Yo no me voy a excusar, al contrario! Leer un título tal que "No y yo" y que coja el libro con curiosidad todo es uno jejejeje. Lo tomas, miras quién lo escribe, Delphine de Vigan (ni idea... es la primera vez que veo su nombre)... A ver de qué va, 

No, con su cara de cansancio,
la ropa sucia, su silencio...
No, privada de amor, rebelde, salvaje...
No, que cuestiona el mundo con su vagar 
y su soledad.

"Somos capaces de enviar aviones
supersónicos y cohetes al espacio,
de identificar a un criminal a partir de un pelo o de una minúscula partícula de piel, de crear un tomate que se conserva tres semanas en el frigorífico sin una
arruga, de guardar en un chip microscópico
miles de millones de informaciones. omos
capaces de dejar morir a gente en la calle"
Fragmento de la sinopsis



El libro se lee fácil, no es un Joyce ni un Hemingway ni Hesse... vale para un shikillo que se aburra en verano como para una lecturita a entremeter como para estas veces que lees pero no estás para que te absorba toda la atención... Porque nunca está de más inocencia, nunca están de más personajes que se empeñan en hacer algo, poco o mucho, empezando por su mundo... algo de creer y algo de inventiva en hacer...
La historia va de una chica que conoce a una "sintecho" y no la mira sin más... la mira, la escucha y se implica. La dureza no es la más dura que se puede leer, ni la ternura es la más empalagosa.
Fue premio de los Libreros 2008 y finalista del Premio Goncourt 2008 (para quien aquello de los premios y las menciones... y tal...)

lunes, 6 de agosto de 2012

Tic-Tac. Tic-Tac.

Agendas. 
Uno de mis hermanos siempre me regalaba una. Y yo ponía empeño en su uso oficial, aquel para el que están diseñadas, vaya. Sin embargo, la cabra tira al monte. Y finamente, los días y sus horas se rellenaban con paranoias en lugar de actividades a realizar. Añado, para ser más cercana a la realidad, que a veces sí ponía actividades a realizar, pero sin marcar fecha y hora, tareas de amplio espectro las llamo yo, como los antibióticos.

El tema del tiempo es algo ... relativo? Nunca sé cuándo una cosa debiera terminar, a menos que tenga cita cerrada, para lo que la puntualidad británica es modelo a seguir.
Si me pongo a leer, o a escribir, o a pintar... en realidad hay muchas otras cosas que he de hacer, claro... pero se mantienen revoloteando por encima de mí, a la espera de que me fije en ellas. 
También pasa que si me fijo en una, me voy con ella y me pululan las otras, seleccionar la ropa que meto en la lavadora, meter la que ha de ir junta, volver a colocar en el cesto la que esperará a otro lavado, programar, añadir detergente... y quedarme mirando las primeras vueltas, cómo se va humedeciendo, cómo empieza a verse lo jabonoso... y entonces, me llama lo pendiente de hacer las camas, o de vestirme para ir a comprar... Todo parece, dentro de mí, que funciona muy lento, pero en realidad, llega un momento que me pesa el cuerpo. Paro. Miro hacia atrás y veo todo cuanto hice con una celeridad que yo realmente no he vivido así. El tiempo es algo... relativo?
 
Cuándo debe terminar una conversación? ¿hay una regla que marque qué es correcto y qué no en su duración? Yo no la sé. No puedo estar charlando con alguien pensando en lo que se supone que debería estar haciendo. El otro día quedamos, que los chiquitajus se vieran, se echan de menos los amigos del cole. Parque para ellos, sentada charlatana para nosotros. Me costó separarme de la actividad previa. Estaba pintando y hubiera seguido... pero el bloque actividad "Salir" empujaba con tenacidad. Y en la conversación, siempre admiro cómo de organizada es la gente que me rodea. La admiro hasta el punto de que, en un instante determinado, se formulan ídolos para mí... Luego se me olvida, como con las agendas... "la cabra tira al monte"...

Y la duración que si cabe más me hace no saber... ¿cuándo debe parar un abrazo? es algo que de verdad me come el coco... Que no lo sé, de corazón. 
Con los chiquitajus no pasa nada, los achucho y se acaba de manera natural, sin reglas... unas veces porque nos hacemos cosquillas, otras porque se acuerdan de un juguete y salen corriendo a por él, otras porque de repente, como si sintieran que consiguieron captarte para ellos, te presentan el listado de cosas que podemos hacer juntos...Pero con los adultos, nunca sé si pedí demasiado tiempo... si he vivido una ilusión y sólo abracé un vacío... así que, la mayoría de las ocasiones, dejo que sea el otro el que ponga fin al momento. Me adapto al que parece que sabe lo que está estipulado jejeje

El tiempo... qué paranoia con el tiempo. Y que se pase el tiempo mientras intento aprender y comprender lo que es el tiempo y cómo se usa... ;-)

viernes, 3 de agosto de 2012

Lectura: "La Campana de Cristal"

Se me hace extraño redactar esta entrada.
Se me hace extraña desde el momento en que me la planteo y ahora, escribiendo... cuando aún no acabé de leer. Me paro y pienso en la razón de necesitar que sea ahora y no después; es difícil que yo encuentre respuestas a mis preguntas sin que surjan otras nuevas, y sin embargo, presiento la certeza...
Conozco cómo me quedo cuando cierro un libro, cuando la contraportada se coloca en posición superior y la mantengo así un rato en mis manos, a modo de despedida y a modo también, de digestión. Pero este ritual lo he tenido cada vez que dejaba la lectura, cada noche, antes de apagar la luz de la mesita... cada hueco del día en que me he ido del sofá a pasear con "Esther Greenwood"...
Y quise desde el principio compartirlo, y seguí queriendo a pesar de cómo se va desarrollando... y es raro... porque se desarrolla con dolor, y no suelo querer causar dolor a nadie... y me cuestiono cómo enfocar el post para hablar de algo sin engañar, cómo contaros que duele pero lo bello que es que una persona escriba y lo haga tan bien que duele... Y pensar en que si lo leéis... os pasará similar, me retuerce un poco por dentro... pero me obligo a razonar que merece la pena.
Por eso redactar la entrada antes de acabar la lectura,  a un par de capítulos de terminar. Porque cuando cierre seguro me faltan las fuerzas y la energía.

"La Campana de Cristal", la única novela que escribió Sylvia Plath, se publicó con seudónimo en 1963, pocos días después del suicidio de su autora. Parcialmente autobiográfica, La campana de cristal es la crónica de un año en la vida de Esther Greenwood, el año de su depresión nerviosa y la terapia profesional siguiente, con ocasionales saltos atrás en el tiempo hacia su época de estudiante, hasta la re-entrada final de la protagonista en el mundo... [copio lo que la editorial reseña en la contraportada]

Los párrafos son tan ricos en detalles sin necesidad de excesivos en palabras, que es imposible no meterte dentro de la historia. En esos detalles, te das cuenta de cómo de bien elegida está... qué capacidad de selección de ideas tuvo la autora, qué maestría en lo idóneo para resaltar.
Los saltos de tiempo no crean confusión, se hacen exactamente en un punto que lo precisa para seguir entendiendo y empatizando con la protagonista, más y más... cada página un poco más, y cada capítulo de manera diferente, y la descubres y te descubres a ti...

Es un libro que me regaló mi amiga Marcela... y como tantas otras cosas, libros, conversaciones, fotografías en sus blogs, pensamientos... que no llegarían a mí de no ser a través de ella, o al menos, no de la forma en que me llegan viniendo de ella...
Siempre gracias...