viernes, 3 de agosto de 2012

Lectura: "La Campana de Cristal"

Se me hace extraño redactar esta entrada.
Se me hace extraña desde el momento en que me la planteo y ahora, escribiendo... cuando aún no acabé de leer. Me paro y pienso en la razón de necesitar que sea ahora y no después; es difícil que yo encuentre respuestas a mis preguntas sin que surjan otras nuevas, y sin embargo, presiento la certeza...
Conozco cómo me quedo cuando cierro un libro, cuando la contraportada se coloca en posición superior y la mantengo así un rato en mis manos, a modo de despedida y a modo también, de digestión. Pero este ritual lo he tenido cada vez que dejaba la lectura, cada noche, antes de apagar la luz de la mesita... cada hueco del día en que me he ido del sofá a pasear con "Esther Greenwood"...
Y quise desde el principio compartirlo, y seguí queriendo a pesar de cómo se va desarrollando... y es raro... porque se desarrolla con dolor, y no suelo querer causar dolor a nadie... y me cuestiono cómo enfocar el post para hablar de algo sin engañar, cómo contaros que duele pero lo bello que es que una persona escriba y lo haga tan bien que duele... Y pensar en que si lo leéis... os pasará similar, me retuerce un poco por dentro... pero me obligo a razonar que merece la pena.
Por eso redactar la entrada antes de acabar la lectura,  a un par de capítulos de terminar. Porque cuando cierre seguro me faltan las fuerzas y la energía.

"La Campana de Cristal", la única novela que escribió Sylvia Plath, se publicó con seudónimo en 1963, pocos días después del suicidio de su autora. Parcialmente autobiográfica, La campana de cristal es la crónica de un año en la vida de Esther Greenwood, el año de su depresión nerviosa y la terapia profesional siguiente, con ocasionales saltos atrás en el tiempo hacia su época de estudiante, hasta la re-entrada final de la protagonista en el mundo... [copio lo que la editorial reseña en la contraportada]

Los párrafos son tan ricos en detalles sin necesidad de excesivos en palabras, que es imposible no meterte dentro de la historia. En esos detalles, te das cuenta de cómo de bien elegida está... qué capacidad de selección de ideas tuvo la autora, qué maestría en lo idóneo para resaltar.
Los saltos de tiempo no crean confusión, se hacen exactamente en un punto que lo precisa para seguir entendiendo y empatizando con la protagonista, más y más... cada página un poco más, y cada capítulo de manera diferente, y la descubres y te descubres a ti...

Es un libro que me regaló mi amiga Marcela... y como tantas otras cosas, libros, conversaciones, fotografías en sus blogs, pensamientos... que no llegarían a mí de no ser a través de ella, o al menos, no de la forma en que me llegan viniendo de ella...
Siempre gracias...

26 comentarios:

  1. Se nota en cómo lo describes que es un libro que te transporta a algo muy profundo. Se nota por cómo lo describes que te sientes identificada y te conviertes un poco en ella, Sylvia o Esther. A veces me pregunto cómo es posible que algo tan maldito como las depresiones sean capaces de generar cosas tan hermosas, es casi inhumano eso de volverse tan humano cuando uno está tan cerca de la muerte. O quizá sea lo más lógico. Me surgen varios nombres posibles, en su mayoría mujeres. Son demasiadas las mujeres suicidas que nos han dejado en claro que la vida es una cosa de locos.
    Achuchones inmensos

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    1. Eso se piensa mucho durante la lectura... cuánto, Maia... cuánto de hundidos, cuánto de deshechos por dentro, cuanto de abiertos por completo que todo lo externo llega y daña... y sin embargo, que sea todo tan "bello" como dices tú. Nusé, pechocha... y recuerda, te comenté en otro post que el libro que tenía conmigo me recordó a ti desde el principio, por cómo describe ;-)
      No me he fijado nunca, pero creo que he leído más literatura escrita por hombres que por mujeres, y leyéndolos a ellos también he aprendido que la vida es una cosa de locos (a veces además los entiendo a ellos mejor que a muchas mujeres jajajjaa hala loquehedisho! jajajaja)
      Achuchones muchos!!!!!!!!!

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  2. Hola monada¡¡¡

    Siempre me han gustado los pies pequeñitos...

    En cambio, cuando ves una especie de lancha de colores, toca los huevos. Tuve una novia alemana a la que le mirabas los pelos de la ingle (no sé si es con H) o del higo, Y daba yuyu.

    A la otra que tuve, una francesa, le hubiera dado vitamina C, pero fallé.

    Buuuuuu.

    Todo el mundo se equivoca, ¿eh?

    Conclusión: una teta es una teta.

    Yihaaaaaaaaaa¡¡¡

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    1. Tripi! Mira que te lo tengo disho... saca al perro a hacer caquita a la calle (luego la recoges, claro) pero si lo hace en casa, no te das cuenta, se secan y crees que es una piedrecita rica y te la fum... ;-)
      De todos modos... me centro en tu comentario, porque sé que algo esconde... y daré con ello, daré con ello jajaja
      Achuchones, tipín...

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  3. Lo leí hace años, India, y la verdad es que es tan realista y tan íntimo que resulta imposible no identificar a la protagonista con la propia Sylvia, y esta identificación provoca que el libro resulte todavía más conmovedor. Y la visión se expande por cómo sabemos que vivió Sylvia Plath, quien poseía unas hermosas alas de águila para la fragilidad de un pajarillo recién salido del nido(su naturaleza y cualidades la impulsaban a volar alto, pero siempre acababa por golpearse contra el duro suelo). Hay ciertas sensibilidades capaces de rozar la más extrema belleza, pero, tal y como se perfilan sus vidas, una acaba por creer que la belleza tiene filo. Pero, precisamente, de Silvia es su fragilidad la que nos conmueve. Leyendo sus cartas(viendo tu percepción del libro, creo que te gustaría leerlas..) una se pregunta cómo es posible pasar del más intenso brillo a la más demoledora oscuridad(dicen que probablemente padecía trastorno bipolar, algo que hoy en día podría haberse controlado con medicación. Y no sé si sabrás que su hijo varón también acabó por suicidarse ). Y después, esa necesidad intensa de la estimación y admiración de los otros, comenzando por su madre hasta, en un grado más extremo, la figura de su marido. La verdad es que siempre ando con ganas de leer más de Sylvia, quizás ahora tras leerte.... Bicos, linda!

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    1. Es que sin saber yde hecho, sin importar si es semiautobiográfica... Esther greenwood no es una protagonista de un libro... es una persona que te está contando su experiencia... nusé si me explico... :)
      Sin cuestionar que los diagnósticos se dan, sin entrar en profundidades clínicas que desconozco... el brillo y la oscuridad creo que están en todos nosotros, y a veces sin pasar de uno a otro, están a la vez... nadie es plano por completo, todos tenemos aristas, todos tenemos pliegues... sin entrar, repito, en profundidades clínicas.
      Muchas gracias por pasar, Vera! y ya cuentas si leiste más, sí? sí? sí? gracias!
      Achuchones!

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  4. Te mereces ser una enchufada...jajaja
    Besos y salud

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    1. Enchufada?! jaaaaaaaaajajaja yo?! qué cabri... jaaaajajajajaja cómo me dices eso y te quedas tan pancho! jaaaaajajajajaa
      Achuchones!!!

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  5. También tengo el librillo pero hace mucho tiempo que lo leí. Tuve una época en la que me gustaban estas lecturas deprimentes porque me sentía acompañada. Ahora ya no, ya no siento el mismo gusto por este tipo de inmersiones...será que no me hacen bien y mi cerebro las rehuye.
    Achuchones!!!

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    1. Te leo y pienso, me alegro de eso que dice, porque uniendo ambas cosas, puede significar que no necesita leer un libro para sentirse acompañada (en determinado sentimiento al menos) y eso, es algo positivo... Me alegro, me alegro mucho... y me alegro también porque, entre nos... es uno de los comentarios más "abiertos" que te leí hasta ahora en esta casa ;-)
      Achuchones!!!!!!

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    2. A ver si estoy dejando de ser gallega...ja, ja.

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  6. Me alegro que hayas visto la belleza en ese duro libro de Silvia Plath, me encontré en un momento que no había conocido la depresión- con mayúsculas- lo leí impresionada. Unos años después ya no pude, me resultaba demasiado .
    Silvia escribe y eso no logra salvarla, pero deja una obra que la hace vivir para siempre.
    Besos inmensos.

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    1. Marcela, Marcelilla, mi Marcela!!!!!!!! Mi percepción del salvarse... ya sabes tú que no es muy significativa... quizás peque de excesivo optimismo, pero creo que ser capaz de redactar, escribir, contar, narrar... así, es una suerte de salvación... Y mira que a mí se me hace un imposible que me "desaparezcan" personas... pero, tampoco creo que salvarse sea sólo sobrevivir...
      Aaaaaaayyyy el día en que me falle la coraza me haré polvo con todo jaaajajajaja
      Gracias, gracias miles... infinitas! me ha gustado y mucho que sea de tu mano este conocer a Mrs.Plath
      Aaaaachuchooones inmensos!!!! Todavía es sofocante el calor en Cái... pero dentro de ná, empezará a refrescar ;-)

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  8. No me suele atraer demasiado este tipo de literatura, precísamente porque suele ser bastante eficaz para cumplir la función que se pretende, es decir, transmitir el sufrimiento interior. Sé que esto es algo que existe en la vida porque yo estoy vivo y no soy ningún caminante zombi (creo). Porque me alegro y entristezco como todos. Pero -y justamente por ello- no lo quiero en demasiada dosis o, al menos, no más de lo que mi propia biografía me depare. Me gusta leer ficciones pero no aflicciones. Y si las hay que estén en su justa proporción, como en lo buenos guisos, ya que a fin de cuentas si estamos aquí es porque somos todos supervivientes, qué demonios.

    Por lo demás, todo mi apoyo y cariño para quien pase por estos trances.

    ["De como opinar bonito y con sentido en el blog de India. Introducción"]

    Besos sensatos (oooiihhh)

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    1. Me empieza a entrar sentimiento de culpa (qué raro en mí jaaajajaja)
      Me gusta ese juego tuyo de palabras, Frankie...";e gusta leer ficciones pero no aflicciones"... sóloq ue me lo transformo para que me sea útil jijiijiji porque, verás... Esther pasa poco tiempo en una realidad, vive muchas, diferentes, distintas... ficciones que vive como reales, hasta no saber y hasta perderse en ellas tanto... que de repente, su aflicción es un cúmulo de ficciones que ya no controla...
      Me acuerdo de una anécdota... verás... jijiji un día vi a mi hermana leyendo un libro y estaba descojoná de la risa, me quedé con el título y al cabo del tiempo, una de las muchas veces (casi todos los días de hecho) que iba a su piso, lo vi en la estantería y pedí tomarlo para leerlo. Me lo dejó, claro! y lo leí... seguro que conoces, "Wilt"... bueno, pues no me reí lo más mínimo con él, como no me he reído, así a carcajadas como mi hermana, con ningún libro jamás (tampoco suelo en las pelis de comedia... a no ser que sean de humor negro jijijiji y es semisonrisa satisfecha jiji) Me lo pasé bien, me pareció divertido y muy bien escrito, pero... no me llega. Sin embargo, me he retorcido llorando con dolor dentro si una historia me llegó, y no es necesario que sea dramática... Lo curioso no es nada de lo contado aún... lo curioso es que yo soy más de reír y sonreír que de llorar (en la vida normal, digo... homme, si me emocino con algo en ná se me pone pucherito jijjiji) nusé, killo... pamplinas y rarezas, pero a día de hoy, quién sabe si me pasará como a Bue y Marcela en un futuro, hoy puedo y busco y no me da miedo enfrentarme a la lectura de lo que en principio es sufrimiento... siento que se me desatan más nudos internos...

      ["De cómo opinar dando la brasa a un colega que tiene el detallazo de comentar en el blog" jaaaajajajaj]

      Aaaachuchooones con la piel de gallina y a puntico de romper a llorar ;-) ... de la emoción

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  9. "... Esther pasa poco tiempo en una realidad, vive muchas, diferentes, distintas... ficciones que vive como reales, hasta no saber y hasta perderse en ellas tanto... que de repente, su aflicción es un cúmulo de ficciones que ya no controla..." Jope, India, qué definición, estás que te superas. Mira tú que quizá has dado con la mejor definición de mal rollo interno: un cúmulo de ficciones que no controlas, porque quizá sean eso: autosugestiones (digo) No hay como espolearte un poquillo, so intuitiva, jaja

    Besos

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    1. Yop? venía de ti, recuerda... de tu juego de palabras ;-)
      Achuchones!!!

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  10. Un 37.

    Tu pie es del 37.

    O como mucho del 38.

    Me gusta.

    Tuve una novia que calzaba un 42 y me recordaba a Jacques Custeau buceando con patos.

    Jejejejjejé.

    Path me cae bien. De hecho, todos los suicidas me caen bien.

    Besitos, monada.

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    1. Tripi, siento que te voy a perder, y que me darás con mi propio pie una patada en el culo jijijiji mi pie es un 40 :S Pero si no los miras... quizás aún tengamos una oportunidad... nusé, tal vez a los ojos... quizás si me miras ahí... jijijiji (Como me preguntes cómo ando de peras... la cagamos más que con los pies...jaaaajajajaja)
      Achuchones tipín! yo te veo fantástico, como siempre!

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  11. Creo que te interesaría seguir a mi amigo Rafael Narbona. Ha escrito bastante sobre Silvia. Búscalo en INTO THE WILD UNION o en facebook. Estará encantado de recibirte y no te arrepentirás. Lo sé.

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    1. Into the wild union anotado... al facebook ahora voy... Curiosidad y obediencia ;-) Gracias!!!!!
      Achuchones!!!

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  12. Hay mucho dolor incomprendido, hay muchas clases de dolor. No quiero pasar página. Ya me lo prestarás. Besos preciosa ;)

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    1. Con una entrada de comentario así... claro que te lo presto! :) Conocer el dolor... exacto...
      Achuchones!!!!!!

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  13. Lo leí hace menos de un mes y lo tengo más que fresco. Fue un intercambio, mi amigo me prestó La campana de cristal y yo le presté,sin leerlo recién comprado, la narrativa completa de Dorothy Parker. Me llegó mucho, por su orfandad ante la vida, su inocencia...Es un libro pequeño pero grande. No me lleva al pesimismo,al contrario, me lleva a la vida, aunque su autora no pudo con ella. Un beso

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